Derecho a la vida, historia de un cachorro
Estoy muy triste, no por problemas amoroso, no porque tengo un familiar muy enfermo, no porque me peleé con un amigo; si no, por algo peor. ¡Porque hay personas que no respetan el derecho a la vida! Hace algún tiempo una de las perritas chiguagua de mi padre quedó preñada, por errores cometidos, se cruzo con un terrier que habita en mi hogar. De la cruza nacieron cinco hermosos cachorros, de pelaje brillante y pequeñitos como chiguagueños. Hace menos de siete días abrieron los ojos y empezaron a explorar el mundo. Uno de ellos, el más lindo, de color cobre obscuro y un pelaje muy brillante y suave no corrió con la misma suerte que sus hermanos, ellos nacieron sanos y ya tienen una familia que los adoptará; pero el, tristemente nació ciego. Hoy me percaté de su condición, al notar que cuando lo miraba el no podía enfocar y movía sus pequeños ojitos que nada ven, intentando saber lo que pasa. Debido a su condición es el más tranquilo de todos, mientras sus hermanos salen a explorar, el da inseguros pasos por un camino sin luz. Solo puede guiarse por los sonidos y aromas que percibe, aun así, siempre intenta integrarse a las nuevas sensaciones que el mundo le está entregando, cede al las caricias, intenta jugar inocentemente con sus hermanos y busca el refugio en su madre. ¡Sí! el es ciego, pero está vivo, tan vivo como tu o como yo y aun más, su vida recién está comenzando aun le quedan muchas cosas por conocer, tanto por aprender, tanto por errar… ¡Tanto por vivir! Estoy triste porque si se confirma lo que ya es, a ese pequeño animal inocente se le despojará de su derecho a vivir, será sacrificado. Amigos, esto no es eutanasia el puede vivir, ha demostrado poder jugar con sus hermanos, independiente de su ceguera, el quiere vivir aun qué sus ojos nunca vean la luz. Lamentablemente en mi casa hay nueve perros sin contar a los cinco cachorros y yo no puedo quedarme con el, es por eso que estoy intentando regalarlo. Regalarlo a alguien que lo quiera y que se de cuenta de que aunque sea ciego, sigue siendo el mejor amigo del hombre. Ese animalito inocente te puede querer y serte fiel toda una vida, la misma que le quieren arrebatar.






